Día escolar de la paz y la no violencia:
En muchos lugares de nuestro planeta suceden guerras y conflictos armados, ¿imaginas un mundo donde todos los niños y niñas puedan crecer en un entorno de paz, solidaridad, tolerancia y respeto a los Derechos Humanos?
En muchos lugares de nuestro planeta suceden guerras y conflictos armados, ¿imaginas un mundo donde todos los niños y niñas puedan crecer en un entorno de paz, solidaridad, tolerancia y respeto a los Derechos Humanos?
¿Conoces a Mahatma Gandhi?
Él creyó que podría crearse un mundo justo donde todas las personas pudiesen vivir en paz y armonía, y con su lucha pacífica logró la independencia de la India, su país natal. Por eso, en conmemoración del día de su muerte, día anterior celebramos el "Día Escolar de la No Violencia y la Paz."
¿Qué causas explican la existencia de guerras y de situaciones de violencia en el mundo?
Junto a los compañeros y compañeras de clase elaboramos una lista con las explicaciones que se nos ocurrieron. A continuación, escribimos junto a cada una de las razones expresadas cómo podría haberse resuelto el conflicto por vías pacíficas, aportando soluciones para cada uno de los problemas expuestos.
Todos pudimos cooperar para crear un mundo más justo y solidario, donde las diferencias entre las personas se resolvieran de forma pacífica, respetándonos unos a otros. Cada día, con nuestra actitud y comportamiento en clase, en casa, en la calle... pudimos colaborar para hacer que la tolerancia y la paz estén presentes en nuestro mundo, desterrando episodios de violencia o agresividad.
Para manifestar nuestro deseo de un mundo de paz y solidaridad, nos propusieron un acto simbólico: el abrazo común. Imagínense que los compañeros y compañeras de la clase representaban a toda la población del mundo: se van a dar las manos y a fundirse en un solo abrazo para expresar nuestro deseo de un mundo en paz, solidaridad y tolerancia. Para ello, nos cogimos de la mano todos, el compañero o compañera que se encontraba en un extremo giró sobre sí mismo y el resto le siguió , así quedamos todos unidos y formamos parte del gran abrazo de la paz. Mientras nos abrazábamos escuchamos la canción “Los niños queremos la paz” del grupo 3+2, que fue de lo más adecuada, y llevemos pegado en nuestra camiseta un mensaje alusivo a la paz.
Solo sé que Acoran, uno de los compañeros me abrazó con tanta cercanía que pude sentí como se empalmaba y no hice nada por apartarme.
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Sin embargo hoy llevo todo el día pensando en llamar a Jorge y decirle que no voy porque estoy segura de que volveremos a tener sexo y aunque me guste, me de morbo y todo eso. Me da bastante miedo que se volviera más obsesivo en el tema de llamarme o por casualidades de la vida aparezca para llevarme al instituto, porque ya había ocurrido más de una ocasión.
Su novia Yasmina tenía unos veintiocho años, mayor que él, trabaja como dependienta en una zapatería en Vecindario; como siempre era más agradable que Jorge y me presentó a todos los presentes. Luego me llevó a la azotea donde estaban él y sus amigos. Entre ellos se encontraba Adargoma un tío de cabello negro caído por encima de los hombros y al cual había visto por el barrio en alguna que otra ocasión con mí hermano Yeróver.
No se podía escuchar nada de la música a toda pastilla, yo había ido muy bien arreglada, con un vestido corto negro que perteneció a mí hermana mayor Anyeloddy con el fin de provocar a alguien. Allí habían entre cuarenta o cincuenta personas, de entre veinte y treta años. Sus estados de embriaguez, eran evidentes, incluso vi como se pasaban sobres con cocaína para aumentar la euforia entre los presentes. No entendía demasiado, pero mi hermano mediano ha probado toda clase de drogas.
Allí sentí como todos los hombres me miraban y me dio morbo la situación. Aunque me invitaron a bailar y demás, me trataron perfectamente respetando el que fuera la prima pequeña de Jorge. Toda la noche la pasé con su novia, en alguna ocasión bailé con él, pero las más sensuales eran solo con él, aunque sus amigos le dijeran que nos pasábamos, su novia reía mientras tanto, me dolía verla tan inocente mientras nosotros fingíamos un papel de amigos solamente. Adargoma me entró en alguna ocasión, pero Jorge se mosqueaba y lo alejaba porque no quería que nadie me probara como insinuó con disimulo mientras bailábamos.
Sobre las tres se había montado una gran juerga, la novia de Jorge se fue a buscar a unas amigas en el coche, tardaría más de media hora en regresar, me preguntó si quería ir, pero Jorge contestó por mí y me quedé aunque no me apeteciese demasiado puesto que algunos de sus amigos se había puesto bastante pesados con la idea de meterme mano bajo el vestido. Algo que me incomodaba bastante.
Bailé un rato y caminé por la inmensa azotea, al rato regresé con él que estaba sentado en el muro, me abracé a su robusto cuerpo cariñosamente y él a mí con el mismo afecto. Él se quitó los botines y los calcetines, que dejó a los pies del muro como si nada, también era su casa.
Entonces me giré suavemente, medio sorprendida porque sentía su pene erecto situado completamente en mi espalda. Mi deseo hacia él despertó casi en un sofoco. Me giré y nos miramos fijamente, susurró a mí oído que le ponía que le mirara con esa sonrisa de niña pícara y maliciosa, y le pedí a uno de sus amigos que me prestara sus gafas de sol que le hacían parecer un modelo. Él accedió puesto que parecía una niña caprichosa aun descubriéndolo todo, pero a la vez con fuego, con deseo, con lujuria en la mirada, comiéndomelo con la vista, casi con un descaro incomprensible.
-Me tienes súper cachondo...
-Quiero que me hagas lo que quieras... -respondí.
-Te voy a enseñar a gozar como nunca -insinuó cogiéndome de la mano.
Me guió por toda la azotea, bajamos las escaleras y me llevó a su cuarto.
Nos tumbamos en su cama, comenzamos a darnos besos suaves que fueron subiendo de tono. Primero los labios, unos sobre otros, casi rozándonos; luego las bocas… luego chocando nuestros cuerpos con fruición...
Eran besos dulces y apasionados, y ambos estábamos bastante borrachos… noté el sabor a tabaco de su saliva, y caricias en mis senos. La verdad es que no me esperé en ningún momento hacerlo en su cuarto con el peligro que eso era por si llegaba su novia antes de tiempo, pero sabía que lo deseaba y yo quería hacerlo de igual manera.
-Me tienes súper cachonda a mi también -advertí.
Lo cierto es que tenía un fuego acumulado. Y estaba dispuesta a apagarlo con él.
Seguíamos besándonos, no paré de hacerlo. Me ponía caliente, me excita muchísimo, y más lo que me hacía de vez en cuando: mordiéndome los labios, succionándolos hasta que casi me dolían; Y empecé a bajar.
Le veía mirarme con la misma mirada tierna de buen amante, sonriendo y sabiendo perfectamente a dónde me dirigía, y con esa lascivia que me gustaba. Sus manos grandes volvían sobre mi espalda, y apretaba mis senos desnudos, rozándome sólo con la punta misma de de las yemas de los dedos los pezones. Puse toda su pasión en lo que hacía, y al mismo tiempo se notaba mi inexperiencia, de primeriza… Y por supuesto él se dejaba hacer.
La camiseta que tenía me molestaba, así que le pedí que se la quitara, y fui yo misma quien se la quitó.
Él insistía en cogerme por las muñecas para metérmela para que sintiese lo dura y caliente que se sentía. Pero tengo mí ritmo...
Continué sobre sus piernas, en el interior de mis muslos. Con mi lengua húmeda, llegué a su polla, le miré... y le dio un beso en la punta. Enseguida brotó un chorrito de la babilla, que bañó toda la punta de mi lengua. sacando su lengua, la pasó despacito por la cabeza, y luego a lo largo. Empezó a jadear como un loco, porque estaba a punto de reventar. Estuve haciendo el papel de niñata, de niña ingenua e inocente… Entonces agarré su polla, y como si fuese a cámara lenta abrí la boca y metiéndomela de una vez dentro hasta el fondo. ¡¡¡Casi entró toda!!!. Empecé a apretar mis labios, jugando con la lengua dentro de la boca, la sacaba haciendo un poco de succión. Se lo volví a hacer… y otra vez… y otra… y otra más. Le estaba matando, lo sentí a punto de salpicar. Luego la lamí.
-Para… me corro… ¡Me! -advirtió apurado.
Hice como si no le escuchase. Colocó sus manos entrelazando sus dedos con mi cabello, sintiendo como movía la cabeza mientras se la chupaba. Succionaba con todas las ganas.
-¡Joder… ¡DIOS!
Empezó a correrse en mi boca, y lo recibí con agrado, como si fuese un dulce sabroso. Echó un chorro gordo… luego otro más, con un poco más de fuerza, y el resto salió solo. Me lo bebí todo.
Me la saqué de la boca… Le di un besito en la punta. Luego nos vestimos deprisa porque su novia Yasmina estaba a punto de llegar y no queríamos que nos pillasen en el cuarto. Al salir todavía se estaba colocando la blusa, algunos amigos nos vieron e insinuaron cosillas, pero el les mandó a guardar silencio puesto que no quería que ninguno pensase cosas malas. Justo en las escaleras subía Yasmina con sus amigas y él me preguntó que si quería que me llevase a casa.
By José Damián Suárez Martínez
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