Su madre de la cual nunca pronunciaba su nombre: falleció en un accidente de tráfico cuando conducía su padre, en el accidente también falleció su hermano Chirino de dos años, por lo cual éste no levantaba cabeza y se la pasaba borracho continuamente. Desde niña estudió en una Academia de idioma y ahora lo hablaba perfectamente, con el tono nasal de los nativos.
Vivía en los edificios adosados entre tres de la última hilera que tenían unas grandes vista al mar, se resignó a la falta de un abrazo materno y volcaba todo ese cariño en su hijo que por las mañanas le cuidaba su tía materna Carmen. Pero su novio mayor que ella diecinueve años mayor: la celaba y vivía controlándola, porque pensaba que todos los tíos se la querían follar.
Dedicaba la mayoría del tiempo a limpiar en su casa, todos los días era ella la que se ocupaba de hacer la comida y hacía las tareas en general, no le gustaban las muchachas medio machos que no sabían ni lavar la loza.
-Los tíos son unos guarros y te aseguro que lo sé muy bien porque vivo con dos -resopló-. Mí padre es un guarro y mis hermano son igual de guarros, pero Ismael es mucho más asqueroso.
Me hablaba mucho porque decía que era la única que la escuchaba sin quejarse de su forma de hablar. Me quería llevar con ella a su casa para meterme por los ojos de su hermanastro Omar. Estaba segura de que seríamos una pareja perfecta porque desde su punto de vista nos parecíamos mucho:
-Tú hermano dice que soy una niñata.
-¿En serio? -preguntó asombrada y encantada.
-Sí, porque dice que no bajo mucho a la calle y piensa que me acuesto con mí primo Jorge.
Algo que le confesé horas antes y no había tomado nada mal.
-Y es verdad, tía. ¿Pero no te gusta ni un poco mí hermano?
-Es guapo el cabrón.
-¿Follarías con él?
-Sí, claro… -me encogí de hombros porque nunca había hablado de cosas así con ninguna otra chica.
-No te cortes, que es normal. Además mí hermano Omar está bueno y dicen que folla de puta madre.
Entonces confesó que había perdido la virginidad con un chico de catorce un año antes, mucho antes de hacerlo con Ismael, dijo que las dos veces le dolió pero que Ismael siéndole infiel a su anterior esposa la dejó embarazada y luego pasó de ella como de la mierda. Yo le dije que había permitido que tanto Luisma como a mi primo que se corrieran dentro de mí. No quería que pasase por lo mismo que pasó ella con su novio Ismael: el cual le hizo pasar de jugar con muñecas a tener uno de carne y hueso entre sus brazos. No se arrepentía de ser madre, pero si desearía haber tenido la oportunidad de haberse negado o de alguien que la hubiera guiado y le hubiera dicho las consecuencias de el acto sexual tal y como lo llevó acabo con él.
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Tiempo atrás: a raíz de descubrirse la infidelidad de mí padre hacia mí madre la relación amistosa de ambos se fue al tiesto al saberse que había vuelto con el padre de mí hermano, como el noviazgo de toda la vida de mí hermana Anyeloddy con Cosme, el padre de su hijo Mauricio.
Toda una familia quedaba nuevamente destruida por los insultos y los maltratos. Mí hermano Yeróver no soportaba la idea de ver a su padre nuevamente con nuestra madre a causa del odio que sentía hacia su progenitor, odiaba escucharlos follar todo el santo día como desesperados. Parecía que la incesante satisfacción de placer entre ambos los llevaba por el camino de la amargura hacia un embarazo pronosticado por los tres hermanos. No podía concentrarme en los estudios puesto que mí hermano discutía con nuestra madre prácticamente todos los días cuando mantenía relaciones sexuales completas con Sergio y no les importaba que yo estuviera en mí cuarto, y ya estaba más que acostumbrada a esas situaciones espontáneas de amor. Por lo cual mí hermano no dudó ni un segundo en decidir irse a vivir a casa de su novia Tamara en Vecindario, con los padres de ésta. Ellos hablaron con él intentando que recapacitara, pero estaba muy seguro de lo que iba a hacer. Con dieciocho años buscaba la manera de independizarse y encontrar un trabajo fijo. Pero todos los que lo conocíamos sabíamos que era algo complicado puesto que él siempre había sido un vago y había estado en tres ocasiones en la cárcel por robo y por tenencia de estupefacientes en menos de un año.
By José Damián Suárez Martínez
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