jueves, 17 de febrero de 2011

Jueves 4 de Febrero de 2010

Sin razón me pasé la hora del recreo coqueteando con todos los compañeros del instituto, y no podía evitar el sentirme atraída hacia el sexo, un polvo rápido o simplemente un magreo matutino con muchachos de mí edad para saber que como se comportaban en eso tan apasionante del amor.

Ninguna de mis compañeras lo sabía… Me daba vergüenza contar lo que hacía tanto con mí primo como con Luisma.



Lo mas fascinante de todo es cuando lo hago con Jorge le digo que la tiene grande pero no sé porque, lo único que entiendo es que él se vuelve un animal salvaje en los asientos traseros de su coche. No quiere que tengamos una relación seria (yo tampoco), pero a la vez no quiere que esté con más hombres, y no entiendo porque, puesto que él tiene  a su novia. 

Él es una bomba follando, una auténtica bestia sexual... realmente me mola acostarme con él. Notar su polla penetrandome mientras yo cabalgo como una amazonas y me come las tetas, mientas nos miramos con pasión... Casi sin poder detenerse, empujó fuerte con su pene y se corrió bañando mi interior con su leche ... se dejó caer a mi lado:
-¿Te gustó? -preguntó.
Sí que lo había disfrutado deslizando lentamente mí mano por su cuello mojado.
-La próxima vez vas a gozar como una perra...

Se marchó dejándome en la puerta del bloque, sentía su semen resbalándose por mi coñito al andar y el sabor de sus labios en mi boca... 

Por la noche no podía dormir pensando en todas las cosas nuevas que estaban pasando en mí vida, con mí primo Jorge y con Luisma que desgraciadamente había dejado de llamarme y no entendía el por que. 

Me asomo a la ventana y lo primero que veo es como un tío al que he visto varias veces por el barrio restriega la palma de la mano derecha por la pared como si se estuviera limpiando, no me cupo duda de que se había masturbado mientras me desvestía para ponerme el camisón.


By José Damián Suárez Martínez

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