Mi padre es patrón de un barco, el cual se compró con mucho esfuerzo y el sudor de su frente poco antes de venirnos aquí, aunque hay que reconocer que Alexis Klaus le echó un cable y un pequeño préstamo.
-¡Se lo devolveré todo, Ariadna! -le prometía a mi madre.
Mi abuelo paterno fue también pescador y le enseñó todo lo que sabía hasta que falleció a la edad de treinta y nueve años en una tormenta que volcó la embarcación donde faenaban. La muerte de mi abuelo fue un duro golpe para su vida, lo echa mucho de menos porque estaban muy unidos. Es alto, de pelo negro cortito y casi siempre de punta, atractivo, pero sus hijos somos una amalgama, de cabello negro, la única diferencia que existe entre nosotros es que mi hermana Anyeloddy tiene los ojos verdes y mi hermano Yeróver que apenas cumplida la mayoría de edad es más fuerte que papá. Formado de las redes que tira a la mar. Atractivo con chiva, es la envidia de todos los vecinos porque hace suspirar a todas sus esposas y a mis amigas.
Mi hermana Anyeloddy es una loca de mucho cuidado, pleitista y demasiado espontánea. Tiene un carácter fuerte y complicado incluso para mi. No nos parecemos o sí … Talvez un poquillo.
-Estoy renovando mi vestuario -dijo cuando fuimos a casa de nuestra abuela mirando en el interior del ropero y sacando ropa que luego metía en bolsas.
No es ninguna pija, pero le gusta vestir bien y siempre escotada.
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Por la noche a eso de las 21:00 vino a buscarme Luisma porque necesitaba verme ya que trabajó toda la noche y aprovechando que no había nadie en casa salí con él.
Tuvimos la primera vez completa con él en el coche y fue mágica, casi perfecta. Dolió, dolió mucho pero solo al principio, después se me pasó. Él tiene experiencia aunque yo no demasiada, me ayudó bastante. Fue importante la confianza. Fue genial, aunque se enorgullecía cada que hacía alusión a su enorme miembro viril.
Luego paseamos por el Paseo Marítimo de La Garita en el Municipio de Telde y debo reconocer que se portó como todo un caballero al prestarme su pulóver. Luego me llevó al barrio para no llegar tarde a casa, él también estaba bastante agotado del trabajo.
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A eso de las 23:00 me dejó en la puerta del bloque. Subí corriendo ya que mis padres llegaban a eso de las 23:30 y tras ducharme rápidamente me tumbé en la cama escribiendo en mi diario, no puedo dormir. Echaba de menos a Luisma y recibí un SMS de mí primo Jorge:
-¿Como estás? Yo echo polvo, te echo el fleje de menos. Quiero… hasta el fondo. No te olvides de borrar el SMS, please.
By José Damián Suárez Martínez
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