domingo, 6 de febrero de 2011

Miércoles 13 de Enero de 2010

Me volví a topar con Luisma, justo en una de esas escapadas de clases con compañeras de cursos superiores, todas ellas habían mantenido relaciones sexuales y hablábamos de esos temas tabúes por la sociedad y sin darme cuenta, me sentí atraída hacia él. Pero indudablemente comenzó a nacer ese nacimiento de atracción hacia una clase de chicos predeterminados. Me sorprendía mucho escuchar esas cosas relacionadas con el tema, mi mayor impacto era el relacionado con el himen, no pude evitar reír al escuchar que la primera vez era dolorosa, sus rostros fueron dispares, pero de impacto al intuir mi abrupta pureza.
-Yo no sentí ni un poco de dolor -confesó Micaela abiertamente-, sin embargo a una amiga tuvo que intentarlo varias veces porque era más estrecha.

Luisma me miraba continuamente, parecía haberle gustado imaginar mi estado virginal y eso me gustaba.

Mis padres continúan peleando. ¿Por qué pelean tanto? Unos días están bien y después de salir de fiesta vuelven a estar de morros. Siempre que discuten yo voy a la casa de mí hermana y estoy atenta a mí sobrino Mauricio, también vemos la televisión o conversamos con sus amigas. Luego se va a la tienda y me quedo sola con el nene de un añito. No dejo de preocuparme con respecto a las peleas de mis padres, me da algo de miedo que terminen cometiendo una locura como los casos que he escuchado de maltratos físicos. Mí hermana no quiere que me preocupe porque por lo visto todas las parejas tienen altibajos, ella también discute mucho con mí cuñado Cosme.

Mi primo me vino a recoger a la puerta de la casa de mí hermana. Hablamos de muchas cosas que siempre le preocupan de la vida, reímos y nos acostamos como veces anteriores. Sin embargo, yo no quería que me la metiera por detrás. Eso es asqueroso... mí culo es para cagar. Jorge me puso mala cara... y a eso de las siete le apuré para que me llevase a casa.

Me acosté y telefoneé a Jorge para decirle que me lo pasé muy bien en su compañía. Me dijo que había discutido con su novia debido a su descuido con ella... me daba miedo el hecho de que pusiese dejarla. Después, empezamos a hablar de la familia y de los impedimentos que nos separaban. Pronto colgamos los teléfonos y me quedé dormida.

No dormí la noche entera. Me desperté a eso de las tres de la madrugada y me sentí totalmente húmeda, deslicé la mano derecha bajo las sábanas de franela y me toqué hasta la extenuación. A las siete en punto me prepararé para ir al instituto, con una alegría bastante contagiosa.


By José Damián Suárez Martínez

No hay comentarios:

Publicar un comentario